Vacuna contra el despotismo

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Tengo una mala Costumbre. Cada vez que me siento delante del ordenador y pongo las manos sobre el teclado con la firme convicción de no levantarme hasta escribir un post decente, me pongo a leer. No escribo, tan solo leo. Leo y leo. Enlazo un blog con otro, navego, o más bien, buceo por la red hasta quedarme sin respiración, exhausta y con la cabeza llena de ideas (y también de pájaros).

Y por si fuera poco, siempre encuentro algún tema tanto o más interesante del que tenía pensado escribir en principio.  En ese instante pienso que si todo el mundo habla del tema será que interesa … ¡y caigo! Eso sí que es falta de creatividad y borreguismo.
Y como buena borrega, me voy a subir al carro de lo qué está de moda en el mundillo sanitario ultimamente y a hablar sobre la vacuna de la difteria. Sí, una vez más.
Resulta que hemos tenido el primer caso de difteria desde 1987, y no hay medio de comunicación que deje pasar la oportunidad para crear  debate/alarma/escándalo… llámese como se quiera. A río revuelto, ganancia de pescadores.
Y ahora, un inciso : ¿Os suena de algo eso de la presunción de inocencia? Sí, Presunto es un adjetivo, más concretamente un adjetivo relacional periférico (yo tampoco recuerdo haberlo estudiado así en gramática de EGB, no te agobies) y se utiliza justo antes de sustantivos como homicida, asesino, atracador, violador, corrupto, pederasta… No suelen ser “cosas bonitas” y antes de que alguien se pueda sentir ofendido por que lo traten de homicida por haber maltratado a su mujer hasta la muerte; se dice “presunto” y te curas en salud.
Terminado el inciso, sigo con lo mío.
Los mismos medios que no dejan de meter el dichoso adjetivo en todas las frases del noticiario (cuéntalas, no es broma) referido al caso de corrupción que esté en boga en el momento, son los que han crucificado a los padres del niño con difteria. No he visto nada como “presuntamente decidieron no vacunar a su hijo … “  pero sí muchos titulares del tipo “En Olot los padres juegan a la Ruleta Rusa con sus hijos”. Alguien en su sano juicio cree que los padres de ese niño No lo vacunaron por moda? ¿Que no lo hicieron por ser los hippies que más molan en la comuna?
Se “informaron” y tomaron una decisión, la que creyeron que sería mejor, pero no acertaron. Pero ¿es esa razón para criminalizarlos de tal manera? Bastante están sufriendo ya con lo que les está tocando vivir.
Creo que el apaleamiento mediático que están sufriendo es un castigo añadido y que son también victimas. Victimas de desinformación o de la Infoxicación (palabro de moda). Pero aquí, donde la cultura se llama “mujeres hombres y viceversa”, los mismos que hablan de curar el cáncer con bicarbonato y zumo de limón, no dudan en despellejar a estos padres sin ningún atisbo de autocrítica.

Ahora se está pidiendo que se haga la función pedagógica de intentar convencer a los padres con hijos no inmunizados, para que vayan a vacunarlos o al menos a contrastar la información que tienen con el médico. Y lo piden los mismos que llevan a vueltas con la vacuna de la varicela dependiendo más del calendario electoral que otra cosa y sin dar ninguna explicación facilitando así más elucubraciones sobre conspiraciones ocultas de las grandes farmacéuticas.

No es mi intención echar más leña al fuego, pero ¿a alguien le extraña que la gente de a pie esté tan perdida y que termine desconfiando de sus propios médicos? Tampoco pretendo negar la parte de responsabilidad que me toca como agente de salud. Tenemos mucho trabajo por adelante para recuperar la confianza de nuestros pacientes; pero por favor, al menos no nos metan palos en las ruedas.

Antes del siguiente post prometo no leer nada más. Palabrita de niño Jesús.

Una de chamanes y curanderos…

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Llevo días imaginando a mi fisioterapeuta como una sacerdotisa vudú empeñada en dejarme como un colador con sus agujas (técnica de la punción seca). Primero busca el punto donde más duele, dibuja y marca cuidadosamente cada punto doloroso encima de mi piel y ahí donde más duele, clava una aguja que luego mete y saca unas cuantas veces. Mientras me retuerzo en una espiral de espasmos y dolor, pienso… ¿esto no se le hacía al muñeco?

Y en esas estaba cuando me ha llegado una receta de un médico homeópata. No tengo absolutamente nada en contra de la homeopatía pero igual que con el arbol del té, veo demasiadas cosas raras al cabo del tiempo. A quien más quien menos, a la mayoría de mis compañeros, nos suena la nux vomica, el natrum muriaticum… Hoy tocaba kimiya rubí, en gotas. No me sonaba de nada así que tenía que mirar que era y encargarlo. ¡Sorpresa! Es un elixir espargírico (sí; a mi también me suena a “vellocino de oro“) a base de Agua, Alcohol y cenizas de otros elementos… ¿en serio? Curioseo más y resulta que hay más que el de Rubí; está el de Perla, de Diamante, el de zafiro, de esmeralda… Me cuesta muuuucho creerme que las propiedades de tales piedras preciosas han llegado a estas gotas; pero y aunque así fuera… ¿Que propiedades? ¿El brillo y la dureza? suena a sacacuartos como si lo mandaran directamente del mismísimo Raticulín.

Esto me ha recordado algo que nos pidieron en mostrador hace un par de semanas: Un Actimel. Sí, sí, tal cual. Venía directamen­te de la consulta del médico de Atención Primaria creyendo que le había recetado un antibiótico y convencida de que no le habían hecho receta porqué eso ya es “antiguo” y ya se hace todo por ordenador. – “atimel para la infección, por favor. Me lo ha metido el médico en la tarjeta”- mientras me extendía la tarjeta sanitaria. No se lo qué le dijeron y lo qué no, en cuanto le dije que no tenía nada recetado y me enteré que había ido al médico por una gastroenteritis, até cabos. Actimel, el yogur que cura gastroenteritis, catarros, hongos y si te descuidas te inmuniza contra el tétanos.

Y eso me recordó lo de aquella famosa “compresa de yogurth” que supuestamente estaba de moda recetar entre ginecólogos . Y digo supuestamente porque por mucho que me contaran que se lo aconsejaba directamente el ginecólogo para la candidiasis, nunca ví receta alguna. Una de dos; se lo ha dicho pero no ha tenido valor para ponerlo por escrito o volvemos a tirar de la “sabiduría/ignorancia” popular.

Puestos a recordar lo absurdo, el año pasado por estas fechas me pidieron un kilogramo de Óxido de Titanio para hacer crema solar casera, ya que no quería “químicos” y prefería algo más natural . Su argumento era que si se necesitaba crema solar para evitar un melanoma, no se podían utilizar químicos que precisamente provocaban eso mismo, cáncer. (Todavía me pregunto muchas veces el significado de “químico” y de “natural” según para quién).

¿Que hacemos mal para que se confíe más en cualquier encantador de serpientes antes que en nosotros?
Yo seguiré trabajando desde mi humilde “txoko” de salud hasta darle la vuelta a la tortilla; al menos en Bakio. Con eso me conformo… por ahora…