San Blas, plis, plas!

san-blas
San Blas cura la garganta al joven que come y no canta.
A veces es dificil responder una pregunta en el mostrador. Responder “correctamente” depende de quién formula la pregunta. Hay quien pregunta por algo que desconoce (lo normal) pero también hay quién pregunta para confirmar lo que ya piensa. A veces aciertan, otras veces no; pero cuando no, hay quien  encima, se enfada.
Entonces repasas tus notas mentales sobre asertividad, respiras profundamente como si la paciencia pudiera entrar por tus fosas nasales y cuentas hasta tres. A menudo no me quedan más opciones que seguir el juego…
-¡Dame algo para este catarro que llevo así ya dos meses!
-¿Dos meses? eso es una barbaridad, ¿Has ido al médico?
Nos tuteamos, ya nos conocemos, y, NO, ni piensa ir. No le preocupa, hace vida normal, solo tiene más tos que de normal.
-Bueno, ¿cuando empezaron estos fríos? Pues desde entonces.
Es decir, dos semanas, no dos meses. Pero no lo digo en alto. Sé que le gusta exagerar. Quiere llevarse “algo”, solo tengo que acertar el qué.
-A ver, ¿que es lo que más te molesta? la tos, rinitis, dolor…
-la tos, que no se quita con nada!
-tome este jarabe…
-de ese  ya me he tomado tres botes y no me han hecho nada.
¿tres? tiene que ir al médico inmediatamente, puede estar sufriendo un intoxicación. Pero tampoco lo digo en alto, se que mi sarcasmo no aportará nada bueno.
-y no me des nada para chupar que tampoco me hace nada!
No quiero preguntarle que es lo que quiere, porque se que me va ha pedir Bronquidiazina, por alguna extraña razón lo adora, pero no puede ser, img_0594y menos sin receta…
-¿has pensado en dejar de fumar, al menos, mientras estés enferm@?
Sabe que lo sé, le he visto fumando antes de entrar. Sabe que tengo razón y se que no lo va a reconocer, si dejara de fumar esa tos desaparecería. Pero no es lo que quiere oir. Se ha molestado, se lo noto. Le termino dando un spray para calmar la garganta, por lo menos le hidratará la mucosa faríngea para contrarrestar de alguna manera el efecto del tabaco…
Al día siguiente vuelve, quiere revancha…
Yo, como buena bermeotarra, llevo la cinta de San Blas. San Blas debió de ser un médico armenio que salvó la vida de un niño que se ahogaba con una espina de pescado (lo he mirado en la wikipedia, si no es así, avisadles) y ahora es el patrón de los otorrinolaringólogos. Aquí nos ponemos un cordón bendecido al cuello, y eso nos “protege” de todo tipo de dolencias relacionadas con mocos y tos. Bueno, a los que se hayan vacunado de la gripe, sí; a los demás, solo si se portan bien (y no fuman;))
volviendo a lo de la revancha…
-¿no tienes más cordones de esos para la tos? ¿o eso es sólo para ti?
La pena es que no pueda explicaros su tono de reproche, sus ganas de ganar la discusión,  de tener la última palabra… Y si hubiera reaccionado, quizá no le hubiera dado ese placer; pero no me dio opción. Entró, vociferó y salió victorios@, con una sonrisa de boca a boca. Y yo me callé, también sonreí; nos conocemos. Esta se la guardo.
Volveré a ser como Pepito Grillo cuando vuelvas con esa afonía tan tuya.
¡Deja de fumar!
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